Una vez en Macao (China), una puta Rusa me metió en un taxi...
He corrido por muchos lares, noches de fiesta, las que se quieran, juergas indómitas, sin cesar, y viajes, a montones, tengo tantos billetes perdidos entre bolsillos rotos...
Mas un día sin más me fui a China, lejana tierra de sabios y respetuosos hombres. De un avión que tomé en Barcelona a otro desde Londres, en poco me planté en Honk Kong, al otro lado del mundo, me dormí además en el avión, así que todo me pareció una especie de broma de la realidad llevada a sus extremos.
Cuando salí aún somnoliento del aeropuerto no me creía del todo que yo estuviera allí, caminando por la inmensa avenida Nathan Road, atestada de gente, olores, ruidos y rascacielos embriagadores.
A duras penas encontré una cama donde dormir, en un destartalado Hostel para jóvenes libertarios y pobres. Rápidamente me apiñé con un Español, que me ayudó por cierto a encontrar mi descuartizada cama, donde poco dormiría, por cierto. Y con Jordi, que sellamaba el, me fui a beber unas cervezas Tzingao y a ver los más grandes edificios del mundo charlando sobre las pocas posibilidades que nuestra generación espera y del descalabro mundial-general que todo lo está mancillando.
Pocos días después me cansé un poco del cosmopolita Honk Kong así que tomé un ferry para una vieja ex-coloña portuguesa en China; Macao.
Al llegar no pude evitar sonreir al ver su divertida absurdidad; una ciudad mediterránea, con iglesia y todo, metida en el corazón de China, el imperio del medio, la tierra del centro.
Mirad, os voy a comentar una pequeña idea a modo de advertencia por si alguna vez viajáis a China, no se os ocurra pensar que podéis ir andando a alguna parte, las distancias son inmensas y no sabéis en qué lío os podéis acabar metiendo, como me pasó a mi.
Cuando salí de la estación de Ferry alegremente pensé en que andando podía llegar a lo que yo pensaba que era una ciudad pequeña y poco poblada. Empecé a vislumbrar los inmensos casinos que han echo famoso a Macao, a leer en mi guía las historias aterradoras de la lucha de las mafias y a penetrar poco a poco en una ciudad que se iba anunciando, como cada vez más inmensa.
Cuando me quise dar cuenta llevaba 2 horas atravesando edificios inmensos es una especie de perdición sin fin que no me levaba a ninguna parte.
Es entonces cuando apareció la rusa, rubia, minifalda, cuerpazo, polvazo, parecía drogada, pero me dio igual.
No se si era puta o escort, quizás era puta y escort a la vez, pero el caso es que no me di cuenta, en principio de nada.
Ella me aseguraba que me llevaría al centro, efusivamente me hacía gestos de seguirla, de que no hay ningún problema:
- Estoy salvado por la rusa, si si!! - pensaba arrastrando mi maleta medio rota y mirando derecha izquierda
La rusa, o a href="http://www.buscasescorts.es">puta rusa, me metía por calles, cada vez más intrincadas, meteoríticas, me chocaba con chinos y chinas, mi maleta volaba, se me caían bolsas y demás cosas, los bordillos me arrasaban. De pronto decide que cojamos un taxi, la verdad es que me acojoné mucho, fue unos de esos momentos en que se piensa realmente en tirar la toalla, en dejar de confiar en alguien que en principio no conoces de nada. En ese momento la miré de arriba a abajo, momento de clarividencia, milisegundo de compresión
- Joder, esta tía es una puta y ahora me la quiere meter con sus amigos, me va a dejar sin blanca, va a volar todo, hasta los calcetines
Me metí en el taxi, si si, en el puto taxi, con mi rubia recién conocida al lado, contrariado, pero sinceramente exitado. Ella se me puso al lado y me miró por un instante, mientras el taxi arrancaba con fuerza, quedé prendado, suspendido, hipnotizado, el instante, el olor, la música del exterior y aquellos ojos tristes, castigados, peligrosos, en constante perdición, me miraban, me sentían de verdad, noté la vida, viví el poema.
Mi rusa, ella y yo, en un taxi hacia la morada de sus amigos, mis ladrones, sin más, asintiendo estoicamente que el destino me tomara el pelo, a sabiendas, de que era todo un disparate que sólo un loco rematado podía llegar a realizar.
Había conocido Escorts en Barcelona, Escorts en Madrid, , Escorts en Valencia y más escorts y escorts y escorts, que yo las llamaba así para alejarme de la verdad, sustraerme de mi soledad, pero ahora, por fin, estaba con una auténtica puta, que te quiere robar, te mete al taxi, te tira a la mafia y te susurra con morboso Posts relacionados:
